Cada turno en la cocina de un restaurante es un torbellino de actividad. Llegan pedidos, se preparan platos, se cocinan comidas, se reponen existencias, los camareros piden cambios; la lista es interminable. Si no utiliza un sistema de visualización de cocina (KDS), nada de esto se registra digitalmente y cualquier información que pudiera obtener se pierde. Si utiliza un KDS, esta actividad genera una enorme cantidad de datos. El truco está en saber cómo convertir esos datos en acciones.
Dar sentido a sus datos
Los datos sin procesar son solo eso: materia prima. Usando una analogía culinaria, los datos que provienen de su KDS son como recibir un camión lleno de ingredientes crudos. Usted nunca serviría ingredientes crudos a sus clientes, porque el acto de preparar la comida (convertir los ingredientes en platos) es lo que crea la experiencia para el cliente. Con los datos ocurre lo mismo. Cualquier sistema que recopile datos sin procesar y le entregue un panel de control o un archivo de Excel le está pidiendo que usted mismo prepare la comida. Los mejores sistemas preparan los datos de una manera que les aporta significado.
Con un sistema de cocina, los datos sin procesar podrían indicarle cuánto tiempo estuvo abierto cada pedido en cada estación. Los datos significativos le dirían cuántos pedidos estuvieron listos a tiempo, cuántos clientes esperaron demasiado por su comida y qué estación o plato creó el cuello de botella que arruinó el turno.
Tráigame soluciones, no problemas
Probablemente haya escuchado esto sobre los empleados. Los malos ni siquiera reconocen los problemas. Los mediocres reconocen los problemas y se los llevan a su gerente. Los buenos le llevan al gerente una solución al problema. Una tecnología que solo le muestra datos sin procesar en un panel de control es, en el mejor de los casos, un empleado mediocre. El panel puede mostrarle un problema, pero depende de usted diagnosticarlo y resolverlo.
En Fresh KDS, creemos que la tecnología debería ser, como mínimo, un buen empleado. Debería identificar los problemas y ofrecerle una solución. Por eso nuestro agente de inteligencia de cocina hace recomendaciones en lugar de limitarse a responder preguntas o presentar resúmenes. Cada recomendación es una solución propuesta para un problema identificado.
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Su próximo gran empleado
Los grandes empleados no solo reconocen problemas y desarrollan soluciones, sino que también las implementan por usted. Ese es el siguiente paso del agente de inteligencia. Con cada recomendación, aprende de sus comentarios. Con cada cambio implementado, mide la eficacia de la recomendación. A partir de ahí, puede optar por darle al agente más autonomía, permitiéndole implementar recomendaciones de forma proactiva.
Imagine tener un analista de nivel de Wall Street que comprenda todos los matices de su marca, pueda procesar números increíblemente rápido y revise los datos de su cocina cada mañana. Este es el futuro de la tecnología para restaurantes, y el futuro ya está aquí.


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